17 agosto, 2026

El gigante de insumos cosméticos Ashland evalúa su venta tras presión de inversionistas

Ashland sopesa su venta total impulsado por la presión de fondos activistas, abriendo la puerta a firmas de capital privado y compradores industriales.

Yuan Ye
Por Yuan Ye
6 min de lectura
El gigante de insumos cosméticos Ashland evalúa su venta tras presión de inversionistas

El gigante químico con un siglo de trayectoria y proveedor clave de ingredientes cosméticos Ashland se encuentra en una encrucijada estratégica.

Según un reporte de Bloomberg, Ashland explora una venta integral de la empresa tras recibir el interés de múltiples compradores. Para liderar este proceso, la compañía contrató a Citigroup y Lazard como asesores financieros.

El informe señala que firmas de capital privado como Apollo Global Management, Carlyle y Advent International han expresado interés en la adquisición, mientras que Standard Industries, el mayor accionista de Ashland, también figura en la lista de potenciales compradores. Tras difundirse la noticia, las acciones de la química subieron cerca del 6%.

El origen de la presión accionaria

Fundada en 1924, Ashland operó en sus inicios en sectores complejos como el petróleo y los lubricantes. Con el paso de los años, desinvirtió en sus unidades tradicionales para transformarse en un desarrollador enfocado exclusivamente en especialidades químicas.

En la actualidad, la compañía figura entre los proveedores de tecnología e insumos más relevantes para la industria cosmética global. Prácticamente la totalidad de las marcas internacionales de prestigio y las firmas emergentes de cosmética en China recurren a las patentes e ingredientes de Ashland para formular sus líneas de cuidado personal.

En abril de este año, tras la publicación de un informe financiero trimestral por debajo de lo esperado, el fondo activista Ancora Holdings aprovechó la caída en la cotización para incrementar su participación y, en junio, exigió públicamente la venta de la empresa.

Ancora argumentó que las acciones de Ashland estaban fuertemente infravaloradas y proyectó que una venta concretada generaría un rendimiento cercano al 30% para los accionistas.

A esta presión se sumó el fondo de cobertura Cruiser Capital Advisors. Ambos inversionistas emitieron un ultimátum al consejo de administración: si no se registraban avances claros antes del periodo de nominación de directores en septiembre, iniciarían una batalla por el control del consejo.

Ashland terminó por ceder a la exigencia.

A finales de julio, la empresa llegó a un acuerdo con Ancora para integrar a dos nuevos directores independientes y crear un comité consultivo de asignación de capital. Entre las incorporaciones al consejo destacaron Peter Thomas, expresidente de Ferro Corporation, y Allen Spizzo, exdirector financiero de Hercules Incorporated.

Ancora mostró su satisfacción en público y destacó la disposición de la gerencia para desbloquear valor para los accionistas. Poco después, Ashland anunció el pago de dividendos trimestrales en efectivo, señal de que el nuevo comité había comenzado sus funciones.

Salud financiera y estrategia de compradores

La restructuración de Ashland ha sido constante en la última década.

En 2017, la empresa escindió su división de lubricantes Valvoline; en 2022 vendió su negocio de adhesivos de alto rendimiento a Arkema, y posteriormente desinvirtió en sus unidades de nutracéuticos y fijadores de fragancias. De este modo, consolidó su paso de conglomerado químico diverso a especialista puro en insumos de alto valor añadido.

La estructura actual de Ashland abarca cuatro segmentos operativos: Ciencias de la Vida (proveedor de materias primas farmacéuticas y agroquímicas), Cuidado Personal (que suministra ingredientes para el cuidado de la piel y el cabello), Aditivos Especiales (orientado a la construcción y la industria automotriz) e Intermedios Químicos (productor de insumos como el BDO).

Entre ellos, la división de Ciencias de la Vida destaca como el motor de crecimiento más rentable de la organización.

En el tercer trimestre fiscal finalizado el 30 de junio, Ciencias de la Vida registró ingresos por 180 millones de dólares, un incremento interanual del 11%. Su EBITDA ajustado alcanzó los 60 millones de dólares —también con un alza del 11%— manteniéndose en un margen EBITDA del 33%, impulsado por la demanda en el sector farmacéutico.

Por su parte, el segmento de Cuidado Personal tuvo un desempeño sólido al facturar 155 millones de dólares en el trimestre, un crecimiento del 5% respaldado por la demanda de activos biológicos y formulaciones avanzadas para la piel, alcanzando un margen operativo del 29%. Este tipo de ingredientes especializados resulta decisivo en un mercado donde marcas globales amplían su catálogo, como cuando Tower 28 debuta en la categoría de bases de maquillaje integrando activos con beneficios dermatológicos.

Dentro de la división de Cuidado Personal, la categoría de activos biofuncionales registró un crecimiento cercano al 30%, mientras que los ingredientes para el cuidado de la piel crecieron a un ritmo de un solo dígito alto.

En contraste, la división de Aditivos Especiales aportó 136 millones de dólares, lo que moderó la rentabilidad a corto plazo. La unidad de Intermedios reportó 37 millones de dólares; aunque la demanda procedente de baterías para vehículos eléctricos y almacenamiento de energía se mantiene firme, la reducción de incentivos fiscales afectó sus comparativos anuales.

En el ejercicio fiscal previo, los ingresos consolidados de Ashland pasaron de 2,113 millones a 1,824 millones de dólares, un ajuste derivado en gran medida de la desinversión planificada de activos no estratégicos.

Analistas de mercado estiman que, considerando un múltiplo de valoración de 13.5 veces EV/EBITDA, el precio de compra de Ashland debería situarse en torno a los 90 dólares por acción. Sin embargo, para asegurar el respaldo total de los accionistas, la valuación en una oferta formal podría requerir entre 13.5 y 15 veces el EBITDA, lo que llevaría el rango de precio a entre 90 y 100 dólares por título.

Los interesados en el activo se dividen en dos perfiles principales:

Por un lado se encuentran las firmas de capital privado como Apollo, Carlyle y Advent International, atraídas por el flujo de caja constante de Ashland, sus márgenes elevados y su cartera de clientes globales, percibiendo margen adicional para optimizar la estructura operativa.

Por otro lado destaca Standard Industries como comprador industrial. La firma posee cerca del 10% del capital social de Ashland, situándose como uno de sus principales accionistas. En 2021, Standard Industries ya adquirió la firma de químicos especializados W.R. Grace por unos 7,000 millones de dólares para retirarla de la bolsa.

Aunque las conversaciones para la venta de Ashland continúan en desarrollo y no garantizan un acuerdo definitivo, una eventual transacción reconfiguraría la competencia global en ingredientes para el cuidado personal, excipientes farmacéuticos e intermedios químicos.

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