Marcas de perfumes de Medio Oriente intensifican su desembarco en China
Las marcas de perfumería emiratíes AJMAL y KAYALI completaron su registro en China, sumándose a la expansión de fragancias de nicho de Medio Oriente.
El mercado chino de fragancias se prepara para recibir una nueva ola de competidores procedentes de los Emiratos Árabes Unidos.
Recientemente, las marcas emiratíes de perfumería AJMAL y KAYALI completaron por primera vez los trámites regulatorios de registro de cosméticos importados en China. Este avance administrativo les permite dar el salto del comercio transfronterizo informal y los agentes de compras no oficiales (daigou) a la distribución comercial directa mediante esquemas de comercio general.
A pesar de ingresar al país en la misma etapa, ambas firmas representan dos generaciones marcadamente distintas dentro de la industria perfumista del Golfo Pérsico.
Por un lado, la trayectoria de AJMAL se remonta a 1951, lo que la consolida como una de las casas de fragancias más maduras de la región. Su catálogo abarca aceites esenciales, perfumes, madera de agar (oud) y aromas para el hogar. En la actualidad, la compañía opera más de 3,000 puntos de venta globales e instalaciones de fabricación propias en Dubái.
Por otro lado, KAYALI fue fundada en 2018 por Huda Kattan y Mona Kattan. Nacida en Dubái, la marca adoptó la tradición de superposición de aromas (fragrance layering), muy arraigada en la cultura del Medio Oriente, combinándola con perfilamientos olfativos gourmand (como notas de vainilla, malvavisco y pistache) y una estrategia activa en redes sociales que aceleró su expansión en Europa y Norteamérica. En 2025, KAYALI se independizó del grupo Huda Beauty tras una operación en la que Mona Kattan y la firma de inversión General Atlantic asumieron la propiedad compartida para impulsar la siguiente fase de desarrollo global de la empresa.
Mientras una casa celebra más de siete décadas de historia y la otra aún no cumple diez años, ambas coinciden en señalar a China como su próximo destino estratégico.
De centro neurálgico del consumo a exportador global de marcas
El mercado chino ya cuenta con un antecedente de éxito en esta categoría: la firma de alta perfumería Amouage, originaria de Omán.
En el tercer trimestre de 2024, el grupo L'Oréal adquirió una participación minoritaria a largo plazo en Amouage, destacando en sus informes financieros la capacidad de la marca para reinterpretar el arte de la perfumería árabe. Para un conglomerado internacional tradicionalmente enfocado en licencias europeas como Yves Saint Laurent, Armani, Prada o Valentino, esta inversión reflejó una revalorización estratégica de las casas independientes de nicho procedentes de Medio Oriente. Además, esta maniobra coincide con un entorno donde el segmento de fragancias registra un crecimiento sólido a nivel internacional frente a otras categorías de belleza.
Más allá de su narrativa de origen, Amouage ha demostrado capacidad de escalabilidad comercial. En 2023, sus ventas crecieron un 24% interanual, con Omán, los Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos y China aportando en conjunto más de un 40% de sus ingresos totales.
Para fortalecer su posición, Amouage inauguró a finales de 2024 en el complejo histórico Zhangyuan de Shanghái su primera tienda insignia en Asia, bautizada como "The Sillage", transitando de la distribución mayorista hacia experiencias de marca en tiendas físicas directas.
Este dinamismo continuó en 2025, año en que las ventas minoristas globales de Amouage superaron los 430 millones de dólares, lo que representa un incremento del 66% interanual y el mejor desempeño en los 42 años de historia de la firma. De este modo, la llegada de AJMAL y KAYALI confirma la transformación de Medio Oriente: una región que pasa de ser un mercado comprador de perfumería a un polo exportador de marcas de alcance global.
Para estas compañías, China representa un punto fundamental de entrada al mercado debido al contraste que presenta su mercado: en medio de una desaceleración generalizada del sector cosmético local, la categoría de perfumería se mantiene como uno de los pocos nichos con ritmo de expansión constante.
El Libro Blanco de la Industria de Fragancias y Aromas de China 2025, elaborado por Deloitte y Eternal Group, prevé que el mercado chino de fragancias mantendrá una tasa de crecimiento promedio anual cercana al 8% durante los próximos cinco años, superando los 36,000 millones de yuanes (aprox. 5,000 millones de dólares) para 2028. En contraste, se estima que el mercado global de perfumería crecerá a un ritmo moderado de entre 4% y 6%, mientras que mercados maduros como el europeo han ingresado a una fase de alta penetración y bajo crecimiento.
La relevancia del mercado chino no radica únicamente en su volumen absoluto, sino en la escasez de oportunidades de crecimiento acelerado en el escenario internacional. Esta resiliencia se observa también en multinacionales del sector: en 2024, el grupo Puig registró un alza de ventas del 11%, impulsado por un crecimiento del 13.6% en su división de moda y fragancias (que aporta el 73% de sus ingresos totales).
Un mercado de fragancias cada vez más descentralizado
Durante años, el mercado de fragancias en China estuvo dominado por marcas de lujo tradicionales como Chanel, Dior o Gucci, las cuales introdujeron el concepto de perfumería en la primera generación de consumidores. Posteriormente, firmas como Jo Malone, Diptyque, Le Labo y Byredo desarrollaron la demanda por conceptos de nicho.
En su informe de 2025, Deloitte señala que la "premiumización, el interés por marcas de nicho y la diversificación de ocasiones de uso" son los ejes clave del mercado chino. Las fragancias han dejado de ser un mero accesorio de estatus vinculado a grandes casas de moda europeas para convertirse en elecciones personales de identidad olfativa.
Esta evolución abre espacio para propuestas no tradicionales. Para firmas como AJMAL y KAYALI, la falta de una presencia histórica masiva en China ya no representa una desventaja. En un entorno donde los consumidores buscan historias singulares, notas olfativas diferenciadas y nuevos orígenes geográficos, una marca proveniente de Dubái puede ofrecer una alternativa atractiva frente a la perfumería europea convencional.
Mientras KAYALI capitaliza en plataformas digitales técnicas como la superposición de aromas y acordes gastronómicos, AJMAL aporta su herencia en oud, aceites concentrados y perfumería árabe tradicional en formatos modernos como Eau de Parfum (EDP). Con la validación previa alcanzada por Amouage, la competencia en el segmento de fragancias en China se desplaza progresivamente del reconocimiento de marca tradicional hacia el valor intrínseco del aroma, la cultura y el concepto de la marca.





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