10 agosto, 2026
Entrevistas de la industria

Skindinavia se alía con MCoBeauty tras su ruptura con Urban Decay

Allen Goldman reflexiona sobre la separación de Urban Decay y la alianza de Skindinavia con MCoBeauty para relanzar su fórmula icónica en el mercado masivo.

China Cosmetics
8 min de lectura
Skindinavia se alía con MCoBeauty tras su ruptura con Urban Decay

Un año después de enfrentarse públicamente a Urban Decay, Allen Goldman, fundador de Skindinavia, encontró un socio inesperado y una misión más amplia. Tras calmarse el revuelo mediático, Goldman conversó en exclusiva con BeautyMatter sobre las razones detrás de este giro estratégico.

«Todos tienen un plan hasta que reciben un golpe en la cara», comentó Goldman entre risas, recurriendo a la famosa frase de Mike Tyson. Un año después de la sonada ruptura entre Skindinavia y Urban Decay, la cita sigue sintetizando a la perfección lo que ocurrió después.

Antes de julio del año pasado, Skindinavia parecía desde fuera una historia de éxito discreto en la industria cosmética. La marca independiente pasó años desarrollando la tecnología de enfriamiento patentada detrás del célebre fijador de maquillaje All Nighter de Urban Decay, contribuyendo a crear uno de los productos más reconocidos del segmento de belleza de prestigio sin que su nombre figurara en la etiqueta. Sin embargo, la alianza llegó a su fin de forma abrupta.

Lo que siguió no fue la típica disputa por licencias. Goldman acusó públicamente a Urban Decay de sustituir la fórmula patentada de Skindinavia por una nueva versión, mientras continuaba vendiendo All Nighter bajo la misma denominación. El conflicto transformó una simple discrepancia comercial en una de las historias de fundadores más comentadas del sector.

Doce meses después, la secuela resulta aún más inesperada.

En lugar de firmar con otro minorista de prestigio, Goldman se asoció con la firma australiana MCoBeauty, una marca especializada en alternativas accesibles o dupes (productos inspirados en cosméticos de alta gama) que generó un intenso debate en la cumbre FUTURE50 de BeautyMatter en 2025. La alianza lanzará All Dayer, un fijador de maquillaje elaborado con la fórmula Bridal, la más vendida de Skindinavia. Con su debut en las tiendas Target de Estados Unidos —un canal donde también han destacado otras innovaciones como el lanzamiento de Mimitime por las fundadoras de Cocokind y Glow With Ava—, el producto saldrá a la venta por unos 20 dólares, casi un 40% menos que los 34 dólares del actual All Nighter de Urban Decay.

En el papel parece una contradicción: el inventor de uno de los productos de prestigio más famosos de la industria se une a una compañía conocida por recrearlos. Goldman lo ve de otra manera: «Quizá sea la primera vez que el original se convierte en la versión accesible y la versión accesible pasa a ser el original», declaró a BeautyMatter.

La frase no solo es ingeniosa, sino que resume la tesis comercial de esta nueva etapa. Goldman no busca revivir el éxito de All Nighter, sino garantizar que la empresa creadora deje de ser invisible para el consumidor.

Las redes sociales transformaron la narrativa

Goldman anticipaba dedicar el último año a reconstruir su red de distribución; sin embargo, se vio obligado a reconstruir el reconocimiento de su marca.

Cuando la ruptura con Urban Decay estalló en plataformas digitales, Goldman supuso que los consumidores debatirían sobre fórmulas, patentes y rendimiento del producto. En su lugar, el público se fascinó con un aspecto más básico: la empresa responsable detrás del envase.

En foros como Reddit y la plataforma de videos cortos TikTok, la comunidad de belleza comenzó a atar cabos. Muchos compradores admitieron que desconocían que Skindinavia había desarrollado la tecnología original de All Nighter, mientras que otros cuestionaron si la nueva fórmula de Urban Decay conservaba el desempeño del producto original.

La molestia y confusión del público revelaron algo más profundo que un litigio sobre licencias. Durante casi dos décadas, Skindinavia logró lo que todo fundador anhela: crear un producto pionero en su categoría. Sin embargo, en el camino hacia el éxito comercial, la identidad del creador quedó fuera de la historia.

«'Pensé que ya no existía' fue probablemente el comentario que más escuché», señaló Goldman. «La realidad es que seguimos vendiéndolo todo este tiempo».

Esta experiencia puso al descubierto un dilema poco abordado en el sector cosmético. La industria destaca por su capacidad para comercializar la innovación, pues los acuerdos de fabricación por contrato y las alianzas estratégicas pueden escalar una tecnología de nicho a un éxito global en pocos años. No obstante, ese nivel de escala tiene un costo: los consumidores recuerdan la campaña, la cadena minorista y el logotipo, pero olvidan quién inventó el producto.

Al principio, Goldman pensó que los usuarios lamentaban la pérdida de un fijador de maquillaje. Pronto comprendió que reaccionaban a la historia de fondo. «Los comentarios no se centraban solo en la fórmula», explicó. «Se convirtió en una narrativa de David contra Goliat, de integridad y de alzarse cuando algo no es justo».

Un mensaje en particular cambió su perspectiva: una mujer le escribió para contarle que había renunciado a su empleo tras leer su publicación, pues le dio el valor para defender sus principios. «Se sintió casi como un movimiento», recordó Goldman.

Aquel no era el resultado previsto. Goldman hizo público el caso para defender una fórmula, pero los consumidores abrieron una conversación sobre la autoría y propiedad intelectual. Para el fundador, esto transformó el objetivo central: el siguiente capítulo de Skindinavia no podía limitarse a buscar un nuevo socio comercial, sino a consolidar la notoriedad de la marca detrás de uno de los fijadores de maquillaje más célebres del mercado.

A Goldman le gusta comparar a MCoBeauty con una banda de tributo. «Tocan las canciones de alguien más», afirmó. «Todos saben que no son The Beatles». Aunque suena a crítica, en realidad explica la razón de ser del acuerdo.

Tras la separación con Urban Decay, más de una docena de firmas contactaron a Skindinavia para colaborar. Aunque aliarse con otro minorista de prestigio parecía la opción obvia, Goldman prefirió negociar con una empresa cuya estrategia se fundamenta en democratizar la cosmética de alta gama para el mercado masivo.

«No los conocía a fondo», admitió. «Sabía que era una marca australiana famosa por sus productos inspirados». La ironía no pasó desapercibida para ninguna de las partes. Sin embargo, para MCoBeauty, All Dayer nunca se concibió como un lanzamiento de imitación.

«Esto no es un dupe ni un producto inspirado», aclaró Peter Stocks, director global de marketing en MCoBeauty, a través de un comunicado. «Es la fórmula patentada original en la que millones de consumidores han confiado durante años, ahora disponible a un precio más accesible para una audiencia más amplia».

La distinción resulta crucial. MCoBeauty ha construido una de las empresas cosméticas de mayor crecimiento en Australia desafiando la brecha entre el lujo y el precio. En lugar de recrear otro éxito de ventas, la marca vio la oportunidad de ofrecer directamente la fórmula original.

«Durante mucho tiempo, la industria de la belleza ha priorizado la exclusividad sobre el acceso», añadió Stocks. «Nuestra misión siempre ha sido cuestionar los precios de la cosmética de lujo, y este lanzamiento demuestra que los consumidores no tienen que sacrificar la calidad ni la eficacia para pagar menos».

Para Goldman, esa filosofía resolvió el dilema con el que luchó durante un año. No necesitaba otro socio en el segmento de lujo, sino un aliado capaz de colocar nuevamente la tecnología de Skindinavia al alcance del gran público.

El lanzamiento de producto en las tiendas Target de Estados Unidos, seguido de su expansión en el Reino Unido a través de cadenas como Superdrug, TikTok Shop y Amazon, brinda a All Dayer un alcance masivo inmediato. Del mismo modo, con un precio de 19.99 dólares (15 libras esterlinas), la fórmula patentada regresa a los anaqueles a casi la mitad del precio del actual All Nighter de Urban Decay.

«Ya habíamos pasado un año educando a los consumidores», concluyó Goldman. «Llegar a otro espacio y empezar desde cero habría sido sumamente complejo». En última instancia, la alianza no gira en torno a las imitaciones cosméticas, sino a democratizar el acceso a la innovación.

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