Pepsi incursiona en cuidado corporal con Glamlite: ¿innovación o estrategia pasajera?
Pepsi debuta en cuidado corporal junto a Glamlite. Analizamos las claves, riesgos y lecciones de las alianzas cruzadas entre alimentos y cosmética.
El gigante multinacional de alimentos y bebidas Pepsi ha sumado fuerzas con la marca estadounidense de belleza Glamlite para lanzar dos productos de cuidado corporal de edición limitada en el mercado internacional: el gel de ducha Pepsi Wild Cherry y el exfoliante corporal Pepsi Vanilla Float. Con un precio de 12 dólares por unidad (aproximadamente 81 yuanes), la línea debutó a través de TikTok Shop, la plataforma de comercio social de la app de videos cortos. Este lanzamiento marca la primera incursión de Pepsi en el segmento del cuidado personal y representa el caso más reciente de una marca de consumo masivo que explora la industria cosmética.
Al revisar el historial de la industria, las colaboraciones entre el sector alimentario y el mundo de la belleza han dejado tanto éxitos virales como intentos fallidos. La interrogante principal es si esta propuesta de Pepsi logrará romper con el dilema recurrente de este tipo de alianzas: generar un alto impacto publicitario inicial sin conseguir ventas sostenidas a largo plazo.
Aromas icónicos y formulación para el cuidado corporal
La colección especial incluye dos productos principales:
- Gel de ducha Pepsi × Glamlite Wild Cherry: Inspirado en la versión de refresco de cereza silvestre, diseñado para dejar una fragancia fresca en la piel.
- Exfoliante corporal Pepsi × Glamlite Vanilla Float: Basado en el sabor a vainilla, busca brindar un aroma dulce mientras exfolia suavemente la piel.
Ambos productos incorporan activos consolidados en el cuidado de la piel, como niacinamida, un complejo de alfahidroxiácidos (AHA) y manteca de karité, combinando el atractivo sensorial con la funcionalidad cosmética básica.
El proyecto trasciende la simple cesión de licencia. Gisele Hernandez, fundadora de Glamlite, reveló en redes sociales que la alianza requirió cinco años de gestación. Para recrear con exactitud el perfil sensorial de Pepsi, el equipo de formulación evaluó más de 300 muestras y probó más de 3,000 combinaciones de fragancias antes de definir las variantes finales.
Glamlite ha construido su posicionamiento precisamente en torno al concepto de belleza inspirada en alimentos. Fundada en 2017 como una marca de espejos compactos, la firma logró notoriedad global con el lanzamiento de su paleta de sombras Pizza Palette, cuyas 18 tonalidades llevaban nombres de ingredientes populares como salsa marinara, tocino, cebolla morada y piña.
Posteriormente, la marca desarrolló colaboraciones cosméticas con licencias como Cheetos y la serie animada Rick y Morty. Esta estrategia creativa impulsó a Glamlite a alcanzar ventas mensuales de más de 1.1 millones de dólares en TikTok. Con un enfoque certificado de productos veganos y libres de crueldad animal, la firma ha expandido progresivamente su portafolio hacia el cuidado de la piel.
Al aliarse con Glamlite, Pepsi se apoya en un socio especializado en transformar elementos gastronómicos en conceptos de cuidado personal con alto poder de viralización en plataformas digitales.
Tres estrategias clave en las alianzas entre alimentos y cosmética
La convergencia entre marcas de alimentos y la industria cosmética responde habitualmente a tres enfoques estratégicos principales:
- Aromas disruptivos y virales: Consiste en trasladar la firma olfativa de un alimento icónico a perfumes o productos de cuidado personal. KFC es uno de los referentes en este terreno: en 2023, KFC España presentó el perfume Eau D'uardo, formulado con notas inspiradas en las 11 hierbas y especias de su receta y envasado en un frasco con forma de pieza de pollo frito; sus 25,000 unidades de edición limitada se agotaron de inmediato. KFC también ha probado productos como bloqueadores solares e inciensos con aroma a pollo. De forma similar, Burger King lanzó la fragancia masculina Flame con notas a carne a la parrilla, mientras que Pizza Hut colaboró con Demeter para crear un perfume con aroma a durián. Estas acciones buscan primordialmente conversación mediática e impacto en redes sociales.
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Transferencia de ingredientes activos: Se basa en incorporar extractos de alimentos como ingredientes funcionales en formulaciones cosméticas. Nestlé lanzó la línea Nescafé Skin Care destacando las propiedades antioxidantes del extracto de café, mientras que Heineken desarrolló una loción ligera utilizando extractos derivados de la cerveza. Un antecedente histórico emblemático es SK-II, que convirtió el fermento de levadura de sake (Pitera) en la piedra angular de su propuesta de cuidado facial de lujo. En estos casos, el ingrediente aporta un relato de eficacia respaldado por la ciencia.
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Identidad visual y nostalgia: Consiste en integrar los códigos visuales y la carga emocional de marcas alimentarias consolidadas en empaques de maquillaje o cuidado personal. En 2018, la firma asiática de caramelos White Rabbit se alió con la marca de cuidado personal Maxam para lanzar un bálsamo labial con sabor a su clásico dulce de leche, agotando su primer lote en segundos. Ese mismo año surgieron iniciativas como la base de maquillaje tipo cushion de Want Want con Chando, la línea de Oreo con Perfect Diary, las paletas de sombras de ETUDE House inspiradas en chocolates Hershey's, y las colecciones de cosméticos de color de INTO YOU con Coca-Cola. En esta modalidad, la marca alimentaria aporta reconocimiento instantáneo, mientras la marca de belleza respalda la calidad de la fórmula.
La colaboración de Pepsi con Glamlite combina la búsqueda de impacto olfativo con el atractivo nostálgico del empaque. La clave de su éxito comercial dependerá de si el producto logra convencer al usuario en términos de desempeño para generar una compra recurrente.
Del impacto publicitario a la recompra real
Las ventajas de este tipo de licencias son evidentes: generan visibilidad orgánica inmediata, reducen los costos de adquisición de clientes al aprovechar la notoriedad de marcas masivas y permiten explorar nichos emergentes. De acuerdo con datos de la firma de investigación de mercado Circana, los productos de belleza inspirados en alimentos representaron el 3.5% de las ventas de la industria en 2025, lo que representa un volumen de negocio relevante para las multinacionales.
Sin embargo, los riesgos de ejecución son significativos. Un caso citado frecuentemente es el bálsamo labial con sabor a Cheetos sabor queso y barbacoa, cuyo color naranja intenso y aroma sintético generaron rechazo entre los consumidores y derivaron en el fracaso comercial del producto.
De esa experiencia destacan tres lecciones fundamentales para el desarrollo de productos cosméticos:
- Entender a la audiencia de destino: La demanda en la categoría cosmética difiere de las preferencias alimentarias, por lo que no se debe asumir una transferencia automática de consumo.
- Asegurar el valor funcional del producto: La prioridad de un producto de cuidado personal es su desempeño; cuando el concepto novedoso eclipsa la eficacia, se compromete la propuesta de valor.
- Priorizar la calidad para impulsar la recompra: La novedad atrae la atención inicial, pero solo la efectividad garantiza la lealtad del cliente. Al igual que cuando las marcas de belleza de celebridades buscan superar la trampa del tráfico, la sostenibilidad de una marca depende de convertir la visibilidad mediática en confianza a largo plazo.
Para los actores de la industria cosmética global, la prueba piloto de Pepsi ofrece un referente clave: la innovación en empaque y aroma debe respaldarse con una formulación sólida y una distribución alineada con los hábitos del consumidor moderno.







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