Baiyunshan cambia de estrategia: del licenciamiento masivo al desarrollo cosmético propio
El gigante farmacéutico chino Baiyunshan frena su lucrativo modelo de licencias para lanzar una filial de desarrollo cosmético enfocada en la calidad.
La reciente creación de Guangyao Da Meili Biotechnology (Guangzhou) Co., Ltd. ha captado la atención de la industria cosmética en China. Con un capital registrado de 20 millones de yuanes (aproximadamente 2.8 millones de dólares), la nueva firma se enfocará en la distribución de cosméticos y la investigación tecnológica de productos bioquímicos. Lo más revelador es su estructura accionaria: el socio mayoritario, con un 51%, es Guangzhou Chuangying, una subsidiaria de propiedad absoluta del gigante farmacéutico estatal Baiyunshan; el 49% restante pertenece a Xiamen Haizhi Weilai Investment Co., Ltd.
Detrás de esta alianza se encuentran, por un lado, un gigante farmacéutico estatal con ingresos anuales que superan los 77,600 millones de yuanes y, por el otro, Heini Group, una de las incubadoras y comercializadoras de comercio electrónico de belleza más dinámicas del sur de China. El nacimiento de esta empresa conjunta coincide con una drástica campaña de depuración de licencias por parte de Baiyunshan. Esta doble estrategia de repliegue y expansión envía una señal contundente al mercado.
El impacto para la industria global
Para las marcas internacionales y los proveedores de ingredientes cosméticos, este movimiento de Baiyunshan representa un cambio de paradigma en el mercado chino. Tras años de saturar los canales digitales con productos de marca blanca bajo licencia, las grandes corporaciones locales están migrando hacia el control total de su cadena de suministro y el desarrollo científico propio. Esto elevará significativamente los estándares de competencia en el segmento de la cosmética funcional y el cuidado de la piel de base científica.
El "imperio de licencias" de Baiyunshan: de motor financiero a riesgo reputacional
Para comprender el trasfondo de esta nueva empresa, es necesario analizar el historial de sus fundadores.
Guangzhou Chuangying, fundada en agosto de 2019, ha sido el brazo operativo de Baiyunshan para la monetización de su propiedad intelectual. Baiyunshan y sus filiales poseen más de 3,000 marcas registradas, incluidas las célebres "Baiyunshan" y "Wanglaoji". El modelo de negocio de Chuangying era sencillo: autorizar el uso de estas marcas a terceros a cambio de tarifas fijas de licenciamiento y regalías sobre las ventas.
Por su parte, Xiamen Haizhi Weilai, establecida en julio de 2024, está vinculada directamente a Heini Group, un operador clave de comercio electrónico en la provincia de Fujian que ha gestionado durante años las líneas de cuidado personal de Baiyunshan en plataformas digitales.
Gracias a su capacidad de distribución en el comercio electrónico, los cosméticos con el sello de Baiyunshan experimentaron un crecimiento explosivo. En Douyin (la versión china de TikTok), la marca llegó a posicionarse en el sexto lugar de la categoría de productos de uso diario. Entre sus productos más vendidos destacan aceites esenciales para el contorno de ojos, mascarillas de arcilla con ácido azelaico y champús de disulfuro de selenio. En 2024, las ventas de la marca en Douyin, Tmall de Alibaba, JD.com y Kuaishou alcanzaron los 2,129 millones de yuanes (unos 295 millones de dólares), un incremento interanual del 393.95%.
Sin embargo, detrás de estas cifras récord existía una realidad compleja: la gran mayoría de estos productos no tenían relación alguna con los laboratorios o plantas de producción de Baiyunshan. El desarrollo de la formulación, la fabricación, el registro regulatorio y las ventas quedaban en manos de terceros fabricantes por contrato (OEM/ODM).
Aunque este modelo de licenciamiento aportó ingresos extraordinarios a la división de "otros negocios" de Baiyunshan —alcanzando los 507 millones de yuanes en 2023—, también desató graves problemas de control de calidad. Las quejas de los consumidores en plataformas como Black Cat (Heimao) superaron las 800 incidencias, erosionando la confianza que el público deposita de forma natural en una marca de origen farmacéutico.
La lógica detrás de la nueva empresa conjunta
Ante este panorama, a partir de abril de 2025, Baiyunshan suspendió la concesión de nuevas licencias de marca y comenzó a retirar del mercado los productos licenciados que no cumplían con los estándares de calidad.
En sus informes financieros, la farmacéutica señaló que esta depuración busca "proteger el valor de sus marcas propias y asegurar el desarrollo saludable de sus operaciones principales". ¿Por qué entonces fundar una nueva empresa junto a Heini Group en pleno proceso de limpieza?
En primer lugar, representa la transición de "rentar la marca" a "desarrollar el producto". Al enfocar la nueva filial en la investigación y desarrollo (I+D) de productos bioquímicos, Baiyunshan asume el control directo de las formulaciones, dejando atrás el rol de simple arrendador de logotipos.
En segundo lugar, permite retener la experiencia de comercialización digital de Heini Group. En lugar de construir canales de distribución desde cero, Baiyunshan asegura la capacidad operativa de su socio mediante una estructura de capital compartido, donde la farmacéutica mantiene el control estratégico y Heini aporta su experiencia en el comercio social.
Finalmente, responde a una tendencia generalizada en el mercado chino. Otras firmas tradicionales como Tongrentang también han iniciado un estricto control sobre el uso de sus nombres comerciales. Las marcas de cosméticos que dependían exclusivamente del prestigio de estas farmacéuticas sin aportar innovación real han visto caer sus ventas casi a la mitad en el último año. La era dorada del licenciamiento masivo está llegando a su fin.
El fin de la era del dinero fácil en la cosmética farmacéutica
La incursión de las farmacéuticas en el sector de la belleza ha funcionado históricamente bajo un esquema de "arbitraje de confianza": los consumidores proyectan el rigor científico de los medicamentos sobre los productos de cuidado de la piel. Sin embargo, el abuso del modelo de marca blanca termina por destruir este activo.
Al igual que ocurre en otros segmentos donde el tráfico y la fama no sustituyen la solidez del producto, las farmacéuticas están descubriendo que el prestigio de su nombre no basta para sostener un negocio cosmético a largo plazo si no hay una formulación científica detrás. Aquellas marcas que han logrado consolidarse con éxito en esta transición son las que aplican estándares de fabricación farmacéutica a toda su cadena de producción.
Para la industria de la belleza, el mensaje es claro: el valor de una marca debe sustentarse en la eficacia real de sus productos. La época de generar ingresos pasivos mediante licencias sin control de calidad ha terminado. El éxito de esta nueva estrategia dependerá de su capacidad para redefinir el valor de la marca a través de la ciencia.



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